Postdata…

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Aquella mañana se olía el otoño en las paredes de la calle, y sin embargo, para mí, el verano estaba detrás de la ventana. Recuerdo la primera vez que vi asomada su sonrisa, mientras regaba las plantas ajeno al espectáculo que para mi protagonizaba, una coreografía, la de sus manos, que me erizaba el tiempo…
Postdata: quiero un jardín tatuado en la espalda para que él lo llene de mariposas hambrientas…

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